«Después de la hernia discal de Layla, tuve mucho miedo de perderla. Gracias a la generosa contribución de la Fundación Franziska Schären, Layla fue operada a tiempo.
No habría podido llevar el tratamiento sin este apoyo. Hoy está mucho mejor: con mucha fisioterapia y ejercicios diarios en casa, está haciendo grandes progresos.
Estoy infinitamente agradecida por cada pequeño paso y orgullosa de mi valiente amigo que lucha con tanto coraje.»